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capitolcity

19 Septiembre 2006

Plagiando la Locura ( II parte)

Odiaba Planecia, pero fuera de ella estaba perdida. Me refiero a que cuando ibas a otra ciudad deseabas más que nada estar en el bar de siempre, hablando con tus amigos y la gente que conocías. Querías andar por las rectilineas y casi cuadrangulares calles de la ciudad memorizadas hasta la saciedad, donde nunca te perdías. Cuando salías de Palencia te dabas cuenta de la seguridad que te ofrecía su pequeño espacio, casi axfisiante. Palencia te daba el calor que un recién nacido pide a llantos a su recién madre. Pero como una madre primeriza, Plencia no sabía que cuando llorabas era porque su calor te quemaba la piel.
¿Sabes? Y era eso, era que Palencia te llegaba a cansar de tal manera que renegabas de ella. Y piensas en si el problema no es la ciudad, sino la gente, absurda, abstracta, encerrada en una idea filosófica del propio ser ¿ Qué es el ser que la gente se lo pregunta y acaba asemejandose a su propia respuesta? Títeres de una sociedad que encarcela su personalidad - sus sueños-, la mia también. Es la sociedad la que manda, la que mueve los hilos de su mente y les maneja, desde cómo han de vestir a cómo han de pensar, y cómo han de existir. Toda una sociedad llena de papeles y sólo unos pocos logran cobrar vida, una vida llena de mentiras, porque al creerse únicos pierden la sinceridad en ellos mismos. No hay seres únicos, y esta es una verdad tan válida como la de que no hay dos seres iguales.

Virginia Bilbao/imagen: judith vittet en la ciudad de los niños perdidos

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Sobre mí

Hola. Me llamo Virginia y no soy nadie especial ni importante, pero queria enseñaros cosas que si que lo son. Cosas que si son especiales e importantes. Cosas que siento que no podrian faltar en mi vida, porque esas cosas son las que me hacen especial e importante. Son cosas, sencillamente, bonitas. Julio Cortazar escribio una vez sobre la importancia de las cosas pequeñas, de las cosas que a cada uno nos hacen feliz, nos dan fuerza para seguir dando pequeños pasitos en este terrible mundo de insolencia y crueldad….son las que hacen que la insolencia y la crueldad sean pequeñas. Creo que nosotros le damos importancia a algo tan pequeño como es nuestra imaginación, nuestro placer, lo que nosotros consideramos belleza, y le damos tanta importancia que se hace grande, y todos lo desean. Espero que este pequeño espacio sea un refugio para todos aquellos que sois niños perdidos. Niños perdidos en un mundo de mayores, atrapados en una monotonia caracteristica del hombre adulto. Pero se que estais ahi. Siempre hemos estado ahi. Son esos niños perdidos los que nos impulsan a fijarnos en una mirada, en una caricia, en una pluma cayendo liviana al suelo, en la luz del otoño atravesando las ramas de los ocres arboles del parque, en la armonia perfecta a la vez que caotica de las palabras encadenas de una mente divagante. Abrid los ojos y las mentes, dilatad vuestras pupilas ( la palabra clave para disfrutar es dilatar), haced que todo se vuelva borroso, marearos, y escuchad. Hacen faltas miradas en este mundo que ya no sabe cómo escuchar. La libertad no necesitais buscarla...esta en vosotros, si la sabeis disfrutar.

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